EL PRESUPUESTO APROBADO POR LA MAYORÍA DEL PRI, PAN Y PRD PRESERVA LA INEFICACIA Y DISCRECIONALIDAD DE HACIENDA

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Todos recordamos cómo, argumentando las dificultades del entorno, el gobierno de Peña anticipó que buscaría hacer una revisión del esquema presupuestal aplicado en México, mediante el Presupuesto Base Cero. Esto es, con menos recursos, se debería hacer una mejor aplicación de los mismos.

Por instrucciones de Hacienda al PRI, PAN y PRD, no aceptaron propuestas para transparentar y mejorar la distribución de los recursos públicos. No dijo nada acerca de las bolsas de recursos que descubrió MORENA, que la Secretaría de Hacienda maneja de manera opaca y que suman cerca de 250 mil millones de pesos.

En una grave intromisión, permitieron que Hacienda instalara una “carpa”, en donde la mayoría de los legisladores del PAN, PRI y PRD negociaban la posibilidad de ejercer su obligación constitucional de revisar el presupuesto.

A cambio, los funcionarios de Hacienda ofrecían etiquetarles recursos que, en esas condiciones, no resuelven los rezagos y propician los “moches”.

Por esa razón, una vez más, la mayoría gobiernista impidió a los diputados cumplir con su obligación constitucional establecida en la fracción IV del Artículo 74, que establece que son sus facultades exclusivas: “Aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, previo examen, discusión y, en su caso, modificación del Proyecto enviado por el Ejecutivo Federal”.

El presupuesto votado en contra por MORENA peso aprobado por la mayoría sumó 4.7 billones de pesos para 2016. Es apenas 16 mil millones de pesos superior al proyecto enviado por el Ejecutivo, pero es inferior en 3.4% en la Secretaría de Educación y de 4.8% en la de Salud, ignorando los graves rezagos en educación y salud pública.

También disminuyó en 7.5% las inversiones de CFE y en 14% las de PEMEX, poniendo en grave riesgo a esas empresas estratégicas de los mexicanos. Por cierto, asignó 30 mil millones de pesos para subsidiar las tarifas eléctricas, para promover que eso es “gracias a las reformas”.

En el caso de la Secretaría de Agricultura, PRI y PAN impusieron una reducción presupuestal de 10.6% respecto de 2015, haciendo a un lado la demanda de millones de productores para que les paguen las cosechas que ya entregaron por 10 mil millones de pesos, impidiendo que se capitalicen y poniendo en grave riesgo la producción nacional de alimentos, .

No es que falten recursos, porque con tal de que aprobaran su propuesta, Hacienda promovió una ampliación mediante reasignaciones de 38 mil millones de pesos en el Ramo 23, incluyendo 19 mil millones de pesos en un nuevo renglón “proyectos de desarrollo regional” y casi 10 mil millones en el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal Municipal, con los que propicia el esquema de los moches; miles de millones de pesos distribuidos sin ningún criterio de la urgencia y de costo beneficio social. Es el pago a diputados por no cumplir con su responsabilidad constitucional. Sobra decir que esos recursos usados de otra manera promoverían el desarrollo económico. Por ejemplo, pagarían las cosechas y además suman más que los obtenidos por el IVA de 16% en la frontera. En cambio, siguen con los proyectos faraónicos. Para 2016 el presupuesto impuesto por Hacienda asigna casi 10 mil millones de pesos para el nuevo aeropuerto, que garantiza jugosos negocios, y casi 500 millones de pesos para el avión presidencial, que terminará costando 7 mil millones de pesos a los mexicanos.  O, como lo permite el esquema discrecional de Hacienda, asignar 125 millones de pesos para un sistema de orquestas infantiles, en donde todo indica que atrás de esos recursos hay un “generoso” empresario preocupado promotor de la cultura.

Además promueve esquemas de endeudamiento como los bonos educativos y las Asociaciones Público Privadas, con las que se impone al ciudadano el pago de servicios públicos para empresas como OHL e HIGA.

Lo que se comprobó en la aprobación del presupuesto para 2016 es la perversión de la Secretaría de Hacienda para corromper el diseño del presupuesto. Se aprovecha del rezago acumulado, de la demanda de los ciudadanos y de la posibilidad de obtener “moches” por parte de los legisladores, para mantener una estructura presupuestal que no soluciona, sólo prolonga y agrava los rezagos estructurales, para imponer su agenda a favor de la privatización de carreteras, agua y muchas más obras necesarias en las que espera seguir haciendo negocios con los empresarios como OHL e HIGA, y obtener nuevas “casas blancas” en su beneficio personal, a costa del bienestar de los ciudadanos.

Lo más grave es que los diputados del PRI, del PAN y del PRD no cuestionaron nada, ni siquiera el cuarto transitorio que, sin criterio de racionalidad, productividad o verdadera austeridad, amenaza: 

Las dependencias, incluyendo sus órganos administrativos desconcentrados, y las entidades deberán reducir sus estructuras organizacionales relacionadas con las áreas y funciones de planeación, evaluación y vinculación; oficialía mayor; comunicación social; asuntos internacionales, y órgano interno de control, a más tardar el último día hábil de marzo, de conformidad con las disposiciones que para tal efecto emitan la Secretaría y la Función Pública.

En el mismo plazo establecido en el párrafo anterior, dichos ejecutores de gasto deberán tramitar o, en su caso, realizar las reformas a los reglamentos interiores, decretos de creación o estatutos orgánicos, según corresponda, que sean necesarias para dar cumplimiento a lo dispuesto en el párrafo anterior.

Con esto demuestran su interés de cargar sobre los trabajadores el costo de su ineficacia y de la entrega del patrimonio nacional a los grandes monopolios, cuyos dueños son los verdaderos beneficiados de las políticas públicas. 

Fuente: Por Alejandro Castillo M.

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