03 de Febrero 2015. El sector agropecuario, “uno de los más afectados por el recorte presupuestal”

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El gobierno de Peña comienza un período de ajustes: menores ingresos a productores del campo y trabajadores. El anuncio de política económica que hizo el Secretario de Hacienda demuestra la voluntad de cargar, una vez más, el ajuste financiero sobre las espaldas de trabajadores y productores agropecuarios. En otros países se asumen recortes en sueldos y prestaciones de funcionarios, aquí se afecta el crecimiento.

El recorte a la inversión en PEMEX, CFE y en el presupuesto de Comunicaciones y Transportes, demuestra la decisión gubernamental de entregar a extranjeros la renta petrolera y las concesiones de obra pública.

El ajuste de $7,000 millones de pesos a SAGARPA y de $6,000 millones de Conagua, repercutirá en la capacidad del país de hacer frente al cambio climático y a la demanda de alimentos.

El recorte de $7,800  millones en Educación refleja el desinterés por respaldar la preparación de los jóvenes.

En cambio, el ajuste de Videgaray no dice nada acerca de los $44 mil millones de dólares que se han depositado en el exterior en apenas siete trimestres del gobierno de Peña. 

En un país que registra un déficit en cuenta corriente, se recurre al endeudamiento y a la entrega del patrimonio, no para invertir y crecer, sino para financiar los depósitos de mexicanos en el exterior.

El ajuste de Videgaray, busca tranquilizar a los $192 mil millones de dólares de capitales extranjeros –más los de sacadólares- invertidos en deuda pública en el mercado nacional.

Sin embargo, si no logran mantener la paridad (lo que es altamente probable) y no cambian la estrategia por una que fomente la producción nacional, lo que implicaría reorientar el gasto, continuará el castigo sobre ingresos y salarios.

La sociedad debe ser actor fundamental en el anunciado rediseño del presupuesto para 2016.

La deuda de la banca comercial, creció de $1,371 millones con Calderón, a $2,799 millones.

La deuda del sector público no bancario de $1,151 millones a $3,849 millones de dólares con Peña.  Además, habría que considerar datos como los $6,000 millones que recién contrató Pemex.

La deuda del sector privado no bancario, pasó $1,134 con Calderón, a $3,849 millones con Peña.

Durante la conferencia de prensa en la que el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray,  argumentó que el ajuste busca mantener la estabilidad para proteger la economía de las familias mexicanas, no mencionó que esa “estabilidad” ha implicado una enorme pérdida de recursos financieros, empleos y, sobre todo, la destrucción del tejido económico y social del país.

Si bien trató de tranquilizar a los especuladores señalando el alto nivel de reservas internacionales con que cuenta el país, cercano a 193 mil millones de dólares, y la línea de crédito flexible que tenemos con el Fondo Monetario Internacional cercana a los 70 mil millones de dólares, debió señalar que los capitales extranjeros en el mercado de dinero tienen un monto semejante, por lo que su salida impactaría de cualquier modo a la economía nacional.

Por esa razón, si persiste la debilidad de los precios petroleros y aumentan las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EEUU, la situación sería muy grave.

Por eso consideramos que es urgente cambiar la política económica, por una que ponga énfasis en el fortalecimiento de la producción nacional, aprovechando las ventajas de la cuales aún disponemos, como son las remesas, el petróleo y la posición geoestratégica.

Para ello es urgente que se cierre la puerta a la fuga de capitales de mexicanos que depositan miles de millones de dólares en el exterior. Un país como México, que no cuenta con excedentes propios, no puede caer en el perverso juego de endeudarse y vender su patrimonio para financiar las inversiones de mexicanos en el exterior.

En El Barzón ya habíamos denunciado que en términos de promedios trimestrales, en cada uno de los siete trimestres de Peña la contratación de pasivos del país creció 47%, con respeto al promedio trimestral de Calderón.

En total, en siete trimestres los pasivos contratados durante el gobierno de Peña sumaron $166,924 millones de dólares. En promedio, los flujos trimestrales pasaron de $16,120 millones de dólares con Calderón, a $23,840 en cada uno de los siete trimestres de Peña. El endeudamiento externo pasó de flujos de $4,911 millones con Calderón, a $9,792 millones de dólares con Peña, debido a:

Al mismo tiempo, la última información disponible, apunta que aumentó sensiblemente la salida de recursos. En el renglón de Activos a la cuenta de capitales, el flujo trimestral negativo de capitales creció 35%, de $6,623 millones de dólares con Calderón, a $9,001 millones de dólares cada trimestre de Peña. Eso se debió, principalmente a que los flujos trimestrales de depósitos de mexicanos en bancos del exterior, creció de $2,015 millones de dólares en el gobierno de Calderón, a $6,375 millones con Peña.

Por si fuera poco, en el renglón de Errores y Omisiones, el estimado de divisas que quedan en el país una vez pagados los bienes y servicios, por contratación de pasivos menos la salida de capitales y menos la acumulación de reservas, suma montos semejantes a la acumulación de reservas. Ese renglón de Errores y Omisiones creció de un promedio trimestral de $2,362 millones de dólares en el gobierno de Calderón, a $3,716 millones en cada trimestre de Peña. Una suma de $56,695 millones de dólares en el pasado sexenio, y de $26,018 millones de dólares en el actual.

Sólo revisando el comportamiento de esos capitales podremos iniciar el rediseño de la política económica y, en ese sentido, en El Barzón exigimos que la sociedad participe en la reestructuración del presupuesto a partir de 2016. Cabe recordar que desde el inicio del sexenio, El Barzón había propuesto y ha insistido en la necesidad de transformar la política clientelar y asistencialista, por una que se comprometa con inversión en infraestructura hidráulica y de almacenamiento para fortalecer a los pequeños productores agropecuarios. No podemos seguir como se he hecho en los últimos sexenios.

Asimismo, como lo hemos reiterado durante la discusión de cada presupuesto en los últimos años, es indispensable recortar los gastos suntuarios y sueldos y prestaciones excesivas de los altos funcionarios.

En el rediseño del presupuesto, debemos fortalecer las actividades estratégicas del país, no renunciar a eso que es la manera de realmente garantizar el futuro.

Es urgente corregir la política económica. El país no puede seguir aumentando la dependencia, creando las condiciones para nuevos y cada vez más graves ajustes.

Fuente:

Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional de El Barzón.

Alejandro Castillo Morales, Coordinador de Finanzas Públicas de El Barzón.

Observatorio de Precios.

 

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