02 de julio 2014. Nuevo pesticida daña a abejas y muchas otras especies benéficas

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Los neonicotinoides son una amenaza tan grave al medio ambiente como el DDT, alertan. Si se emplean cada año, se acumulan, se infiltran en el agua del suelo y de allí pasan a las corrientes; así que se contamina de forma global con químicos altamente tóxicos y persistentes, señala uno de los autores del estudio, realizado por un equipo de expertos intercontinental.

Un tipo de pesticidas vinculado al descenso en las poblaciones de abejas también afecta a una amplia variedad de otros organismos benéficos, como las lombrices de tierra y las mariposas, según un importante estudio que contradice la relajada postura del gobierno sobre el uso de los neonicotinoides.

Un grupo de 29 científicos de cuatro continentes encontró evidencia inequívoca en cientos de estudios publicados para asegurar que los neonics –los pesticidas más usados en el mundo– tienen un impacto dramático en los ecosistemas que sustentan la producción de alimentos y la vida silvestre.

Los investigadores independientes, también asesores de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), han concluido que pesticidas sistémicos como los neonicotinoides representan una amenaza tan grave al medio ambiente como el insecticida prohibido DDT.

Los hallazgos del Grupo de Trabajo sobre Pesticidas Sistémicos, publicados esta semana, contrastan con la postura del gobierno británico sobre estas sustancias, según la cual no hay evidencia suficiente para prohibir su uso o para apoyar la moratoria propuesta a la Unión Europea.

El grupo de trabajo, integrado hace cuatro años, analizó 800 informes científicos, revisados por pares, relativos a los nicotinoides y al fibronil, otro pesticida sistémico. Los pesticidas de este grupo son absorbidos por todas las partes de la planta: raíces, hojas, flores, fruto e incluso néctar y polen.

Uno de los autores que dirigieron el informe, Jean-Marc Bonmartin, del Centro Nacional de Investigación Científica en Francia, señaló que ha quedado firme la evidencia publicada sobre el nexo entre los neonics y el daño a la vida silvestre. Presenciamos una amenaza a la productividad de nuestro ambiente natural y agrícola, equivalente a la que representan los organofosfatos y el DDT, sostuvo.

Lejos de proteger la producción de alimentos, el uso de neonics amenaza la infraestructura que la permite, poniendo en peligro a los polinizadores, los ingenieros del hábitat y los controladores naturales de plagas que están en el centro de un ecosistema funcional.

El informe, llamado Evaluación integrada mundial, descubrió que los neonics representan un riesgo no sólo para las abejas, sino para una variedad de otros animales, entre ellos las lombrices de tierra que acondicionan el suelo, invertebrados actuáticos e incluso aves y peces.

Un hallazgo clave de la evaluación es que los neonics se acumulan en el suelo y persisten durante meses y, en algunos casos, años. Los productos que causan la descomposición química son a menudo tanto o más tóxicos que los ingredientes activos del pesticida, diseñados para actuar como agentes nerviosos venenosos. Si se emplean cada año, se acumulan, se infiltran en el agua del suelo y de allí pasan a las corrientes. Así que, en esencia, estamos contaminando el ambiente global con químicos altamente tóxicos y persistentes, expuso David Goulson, profesor de biología en la Universidad de Sussex (Inglaterra), uno de los autores del informe.

Hasta la fecha se ha puesto el enfoque en las abejas, pero está claro que los impactos de los neonics son más profundos. La historia va mucho más allá de las abejas: alcanza toda la vida silvestre que se encuentra en tierras de cultivo, comentó.

Maarten Bijleveld van Lexmond, quien dirigió la investigación, expresó: Los hallazgos... son mortificantes. Podemos ver con claridad que los neonics y el fibronil suponen un riesgo para el funcionamiento de los ecosistemas y los servicios que rebasa con mucho la preocupación por una sola especie, y que en verdad demanda atención de los gobiernos.

Contra las afirmaciones gubernamentales, los científicos encontraron evidencia publicada que sugiere que niveles relativamente bajos de neonics, similares a las concentraciones halladas en el campo, pueden afectar la navegación, aprendizaje, recolección de alimentos, longevidad, resistencia a enfermedades y fertilidad en las abejas.

Una evaluación realizada el año pasado por el Departamento de Asuntos Rurales, Medioambientales y Alimentarios (Defra, por sus siglas en inglés) de Gran Bretaña, concluyó que, en circunstancias normales, no hay efectos en las abejas, aunque no es posible descartar efectos infrecuentes.

Los científicos del Defra también concluyeron que los estudios de laboratorio que mostraban efectos subletales de los neonics en las abejas no representaban niveles ni condiciones realistas de exposición en el medio natural. En consecuencia, el riesgo de los neonicotinoides, como se usan en la actualidad, para las poblaciones de abejas es bajo.

Fuente:
 
Periódico La Jornada
Steve Connor The Independent, © The Independent, Traducción: Jorge Anaya, 2 de julio de 2014.

 

Tags: Alimentos Producción Medio Ambiente Abeja

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